Perspectivas 2012 -

Otro escenario, nuevas oportunidades, más desafios

 

 El mundo económico parece haber dado una vuelta de 180 grados en los últimos 10 años…

El año próximo encontrará a los países de economías más avanzadas en medio de crisis políticas freno al crecimiento e inevitables ajustes, mientras las economías emergentes de los países asiáticos y latinoamericanos seguirán creciendo a buen ritmo, aún en este escenario complejo.

En el contexto internacional de incertidumbre económico y financiera que afecta a los países más industrializados del planeta, con varios países europeos envueltos en serias dificultades para enfrentar el pago de su deuda externa, déficit fiscal, desocupación, crisis política y conflicto social, nuestro país no estará exento de la necesidad de acomodar su economía a esta nueva realidad.

En ese escenario, los motores de nuestra economía siguen funcionando, y lo seguirán haciendo a un nivel razonable durante el 2012, más allá de una leve caída del precio de los commodities y de las menores expectativas del mercado automotor. En el mismo sentido, el aumento permanente de la recaudación impositiva y una excelente relación con nuestros principales socios comerciales China y Brasil, parecen acompañar un año que será bueno aunque no brillante.

Las medidas adoptadas por China para contener la inflación, la apreciación de su moneda, la restricción al crédito y las subas de las tasas de interés, han ido moderando su crecimiento pero de ninguna manera van a detenerlo. Con la incorporación anual de 20 millones de personas a la clase media, seguirá demandando para su población alimentos de calidad en los niveles actuales, por lo que la relación comercial con nuestro país seguirá siendo intensa.

Por su parte, las preocupaciones por la evolución del proceso inflacionario y una devaluación de su moneda, han empezado a mostrar los primeros síntomas de desaceleración de la economía de Brasil, el otro socio estratégico de nuestro país. Las consecuencias para el comercio exterior argentino en general, y para ciertos sectores productivos en particular, pueden ser importantes, tanto por la menor demanda brasileña como por la alteración de la paridad cambiaria relativa.

Sin embargo, el aumento permanente del gasto público en general, y de los subsidios en particular, la inflación y la revaluación de nuestra moneda (con su consecuente atraso cambiario), aparecen como el mayor desafío económico y político que debe encarar nuestro gobierno.

Con el altísimo porcentaje de representatividad conseguido en la última elección y con la oposición confundida y debilitada, el gobierno tiene todo el poder necesario para encarar los cambios que nuestra economía necesita. Un solo requisito: hace falta un cirujano, no un carnicero.

Economistas de pensamiento tan distante como Aldo Ferrer y Miguel Ángel Broda, coinciden en el diagnóstico: nuestra economía necesita un reacomodamiento. Menos inflación, un dólar más competitivo (aunque ambos coinciden en que el atraso del dólar no supera el 10%), y desanudar la compleja madeja de los subsidios. Prolijidad y precisión, sugieren con claridad.

Más allá de la oportunidad o validez de las medidas que se toman, hay funcionarios que parecen disparar cañonazos para matar hormigas y generan incertidumbre en los mercados, dicen ambos.

Ese reacomodamiento, incluyendo la valoración de los precios relativos internos, es inevitable. Con bajo endeudamiento externo, reservas suficientes para cubrir todas las expectativas que el mercado requiera, las cuentas públicas más o menos ordenadas, esta vez no será bajo el modelo tradicional de devaluación y ajustes como tantas veces antes hemos vivido, sino que será bajo el modelo ortodoxo de las reglas de oferta y demanda.

Ahora bien, con una economía que crecerá un 4 o 5 % el año próximo, aún bajo la presión de una crisis económica y financiera internacional, ¿qué impacto tendrá el reacomodamiento de nuestra economía en las cuentas del estado, de las personas y de las empresas?

Entender claramente ese proceso de reacomodamiento, nos permitirá tomar las decisiones más precisas en los próximos meses, aprovechando con éxito las oportunidades que se nos presenten, y nos dará la fuerza necesaria para encarar nuevos desafíos comerciales. Seguramente será preciso encarar el 2012 dando un espacio importante al pensamiento de Peter Drucker:

 

“Donde hay una empresa de éxito alguien tomó alguna vez una decisión valiente”


UN AJUSTE A LA REALIDAD 

Comercio Exterior

La Argentina arranca 2012 con sus cuentas más o menos ordenadas: poco déficit fiscal, bajo endeudamiento público y privado, bancos solventes, precios externos favorables, equilibrio en el balance de pagos y con un gobierno que acaba de ser reelecto con el 54% de los votos.

Las exportaciones registrarán este año un nuevo récord histórico de US$ 82.000 M., superando en un 20% más que en el 2010, y generando un superávit superior a los U$S 8.300 M.

Las expectativas en el sector externo para el próximo año, estarán basadas esencialmente

en la evolución del precio internacional de los productos agrícolas -particularmente la soja- y de la tasa de variac

ión de la actividad económica en Brasil, así como también el tipo de cambio real bilateral.

Con la economía brasilera en desaceleración, requiriendo menor cantidad de autos de la industria automotriz, la economía china mantendrá un nivel importante de exportaciones de alimentos y permitirá mantener un nivel razonable en la situación actual de los mercados internacionales.

Por otra parte, es probable que el nivel de las importaciones tenga una retracción durante el 2012. Con menor crecimiento de la actividad económica, restricciones aduaneras, y stock disponible para los primeros meses del año, el país requerirá menos exportaciones y podrá equilibrar el saldo comercial, manteniendo un superávit que seguramente será superior a los U$S 7.000 M.

Economía Local

La actividad económica local se mantuvo firme, con un alto nivel de consumo, y se estima que el año terminará con un crecimiento del PIB de alrededor del 6,5% al 7%. Sin embargo, este crecimiento encontrará restricciones en los próximos meses, lo que hace presumir un crecimiento menor para el año próximo, pero cercano al 4 o 5%.

En el momento en que las cuentas públicas habían entrado en una zona de penumbras, con el gasto público en expansión y un nivel de subsidios insostenible, con pérdida de reservas tanto por vía de la salida de capitales como por las caídas de los depósitos en moneda extranjera, manteniendo un superávit fiscal disfrazado por los fondos del ANSES, las decisiones políticas de reacomodamiento de la economía parecen encaminarla hacia un nuevo escenario.

Nuestra economía tendrá un enfriamiento inevitable: menor consumo interno por efecto de la eliminación de subsidios a las empresas y personas; menor potencial del mercado exportador; menor producción de la industria automotriz; aumento de las tasas de interés; reducción del crédito; aumento del impacto real del impuesto a las ganancias para las empresas (imposibilidad de ajustar por inflación), y las familias (no actualización del mínimo no imponible).

Aún así, los motores de la economía seguirán empujando, con un alto nivel de ocupación de la capacidad instalada, que en el mes de Septiembre alcanzó el 83,6%, el valor más alto del año.

La construcción será el principal motor de la economía durante el 2012. Con tantos emprendimientos en marcha, sigue mostrando un firme crecimiento, empujando al resto de las industrias y a la economía en general. Por segundo año consecutivo, la construcción tendrá un crecimiento interanual superior al 10%.

Los despachos al mercado interno de insumos representativos del sector presentan subas interanuales en varios rubros: ladrillos huecos (14,0%), cemento (13,3%), hierro redondo para hormigón (11,8%), asfalto (4,5%) y pinturas (1,6%).

Nada hace presumir que el año próximo se produzca una disminución importante del crecimiento de esta industria. La superficie a construir registrada por los permisos de edificación para obras privadas tuvo en el mes de Agosto un incremento de 45,9% respecto del mes anterior, con una suba anual acumulada del 6,9% en relación al mismo lapso de 2010, lo que asegura un buen nivel de producción para el 2012.

Con abundantes lluvias, un área sembrada que crece año a año, con un nivel de producción record que superó las 100 millones de toneladas en la última campaña, el campo seguirá siendo factor preponderante en la economía de nuestro país.

La volatilidad de los precios en los mercados internacionales probablemente continuará, mientras persistan las condiciones críticas en las economías más importantes. Es opinión generalizada entre los expertos del mercado internacional de granos, que estos movimientos de alzas y bajas se presentan a lo largo de una tendencia de largo plazo que tiene una dirección creciente.

Ello es así debido a que la demanda internacional de granos se sostiene, más allá de las acciones especulativas, en un déficit reiterado de la oferta en relación con la demanda, disminuyendo, en consecuencia y campaña tras campaña, los stocks finales de granos. Incorporando 20 millones de sus habitantes a su clase media demandante de alimentos de calidad, China empuja el volumen de demanda y lo seguirá haciendo por los próximos 10 años.

Con menor demanda local y de nuestro principal socio del Mercosur, la industria automotriz tendrá que acomodarse a una realidad más acotada en su producción.

Las demás industrias siguen creciendo, aunque se ha observado una leve desaceleración en los 3 primeros semestres del año, con un acumulado del 8,3% de incremento con relación a igual lapso de 2010. El efecto de la menor demanda por reacomodamiento del consumo, y por la menor demanda de Brasil, se harán sentir. Para la industria, la clave del año será la política cambiaria.

 

Sector Público

Con una recaudación que seguramente superará largamente $ 500.000 M, un 30% superior al año anterior, se podrá alcanzar un superávit primario previo al pago de la deuda muy inferior al alcanzado durante el año 2010.

Más allá de los aumentos en la seguridad social y en gastos de capital para sostener la infraestructura eléctrica, el aumento de subsidios al transporte y la energía eléctrica han sido el factor desencadenante de la caída del superávit, convirtiéndolos en el foco principal del reacomodamiento de la economía que se viene.

Un capítulo especial merece la situación fiscal de las provincias. Con poca capacidad de generación de recursos propios, y dependiendo en gran parte del Estado Nacional, las provincias tendrán que recurrir al aumento de los impuestos provinciales como fuente de financiamiento. Será un difícil objetivo en un año que se plantea como difícil para las empresas y familias.

Salarios y Ocupación

La posibilidad de continuar bajando la tasa de desempleo, que según información del INDEC se encuentra en el 7,3%, guarda relación directa con el nivel de actividad económica para el 2012, y también con un decidido proceso tendiente a incrementar fuertemente la formalidad laboral.

Es indudable, por un lado, que la caída en la desocupación está asociada al incremento de la actividad económica. Pero también es cierto, por otro lado, que la capacidad de tracción del nivel de actividad para generar más empleo se ha venido debilitando notoriamente.

Las remuneraciones a los trabajadores experimentaron un incremento del 20,6% en los primeros ocho meses del año. No obstante, existen diferencias muy marcadas entre los distintos segmentos laborales, ya que los trabajadores registrados del sector privado vieron crecer sus ingresos en dicho período en 24,9%, los no registrados en 22,4% y los empleados públicos en solo 7,7%.

Con perspectivas que no superan el 18% promedio para el año próximo, el evidente retraso relativo de los salarios públicos puede impulsar nuevos reclamos, más allá de lo establecido en las convenciones colectivas de trabajo.

Política Monetaria

La evolución de la cotización de la moneda y el ritmo de devaluación diario, será uno de los indicadores que habrá que seguir con mayor atención durante los próximos meses. 

Con un tipo de cambio algo retrasado (estimado en no más del 10% por los economistas de distintos pensamientos de opinión), una economía en retracción y menor necesidad de dinero circulando, el manejo de la política monetaria será clave a la hora de analizar la evolución de los precios y su efecto en la inflación.

Actualmente, la cantidad de moneda circulante conocido como M2 (efectivo más el dinero en cuentas corrientes y cajas de ahorro), excede en unos U$S 3.500 M la necesidad del mercado, empujando los precios hacia arriba. La incógnita será cuáles serán las medidas que tome el gobierno para equilibrar el exceso de dinero en manos: endeudamiento o restricción monetaria.

Con una tasa de interés muy por encima de los niveles que se venían manejando en los últimos años, la caída de los créditos se hará evidente, con su consecuente efecto en el consumo.

NUESTRAS RECOMENDACIONES

¿Qué impacto tendrá el reacomodamiento de nuestra economía en las cuentas del estado, de las personas y de las empresas?, nos preguntábamos en los párrafos iniciales.

El reacomodamiento de la economía implicará un nuevo escenario de costos para las empresas y las personas: superado por el esfuerzo de hacerse cargo de los mayores costos que las empresas de servicios han venido teniendo por efecto de la inflación, el estado transfiere una parte importante del precio de los servicios y transporte que venía pagando a través de los subsidios.

Otro elemento a tener en cuenta será, sin lugar a dudas, el impacto que los aumentos de salarios que surgirá de las paritarias que se prevé del orden del 18%. Más costos para las empresas.

Primer efecto del reacomodamiento de la economía: con un incremento real del 200 al 300% en el precio que pagan las familias por los servicios públicos y de un 100% del precio del transporte, las personas transferirán sus mayores ingresos para compensar la disminución de los subsidios que hoy se hace cargo el estado. Para las familias, suma cero. Para las empresas, sumará costos.

Más allá del índice de precios que tomemos, el que emite el INDEC o el que dan a conocer diputados nacionales, la inflación ha venido transfiriendo ingresos de las personas al Estado. 

Con altas tasas de interés y menos crédito, con una inflación que le ha seguirá “comiendo” ingresos reales mes a mes, aumento de impuestos provinciales y más retenciones por ganancias, con alto endeudamiento e n tarjetas de crédito (que ya ha superado más de 10 puntos su valor habitual) y pagos de cuotas mensuales por bienes comprados en el último año, la clase media tendrá menos plata impactando directamente en la tasa real de crecimiento del consumo. Será conveniente hacer una adecuada revisión de la política de crédito y la gestión de mora.

Un dato relevante de la economía será la tasa de devaluación de la moneda que adopte el gobierno en los próximos meses. Todos los economistas, incluyendo aquellos más cercanos al gobierno, coinciden que es necesario hacer más competitiva la producción exportadora de nuestro país, ajustando la moneda un 10%. La metodología utilizada será clave para evitar un impacto descontrolado en los precios, pero un cambio en la cotización de la moneda es inevitable.

La economía argentina entra en una etapa de enfriamiento y redistribución de ingresos.

Con menos ventas y más costos, las empresas que dependen fuertemente del consumo interno tendrán que acomodar sus presupuestos a la nueva realidad. Información precisa sobre la estructura de costos de cada empresa, adecuada distribución de los costos fijos para analizar la rentabilidad por unidad de negocio, segmentación de carteras para impulsar acciones comerciales dirigidas, apertura de puntos de comercialización de bajo costo y alto contenido tecnológico, serán algunos de los objetivos que deberán plantearse los empresarios para compensar este reacomodamiento. Inversión es la clave.

Decíamos en nuestro anterior informe de perspectivas: “En el actual modelo de política económica, bajo el argumento de ganancias extraordinarias obtenidas durante los años del boom del consumo, el gobierno “empujará” a empresas e industrias a absorber una parte de la inflación, relegando una porción de sus resultados. La pérdida de rentabilidad por incremento de costos será una constante, que se extenderá al menos durante los próximos 2 años”. Así será el 2012.

Autor: Licenciado Orlando Matti – Noviembre 2011