Perspectivas 2011

 

Argentina arranca el año al ritmo del Dakar: Motores a Pleno

 Crecimiento económico, estabilidad cambiaria, expansión del crédito, aumento de la recaudación y una acelerada inflación, son las bases que dejó asentadas el 2010. Y a los principales motores de nuestra economía trabajando a pleno: industria automotriz, campo y construcción.

La industria automotriz alcanzó su record de producción y ventas: con expansiones que promedian un 40% interanual, hizo a las terminales automotrices las estrellas del año industrial y fue uno de los sectores que más traccionó sobre la economía durante el 2010.

Al fortalecimiento de la demanda interna, con nivel record de patentamientos, se agregó la consolidación de las compras externas: las exportaciones absorbieron más del 60% de la producción nacional de automóviles, principalmente a Brasil, nuestro principal socio del Mercosur.

Asimismo, las fábricas metalmecánicas y siderúrgicas asociadas a las automotrices también mostraron altos porcentajes de crecimiento. Aunque con niveles algo más moderados, acompañaron las necesidades que las automotrices le exigieron.

Las perspectivas para el año son también muy alentadoras. Las automotrices, uno de los sectores que más inversiones han realizado en los últimos tiempos, esperan un nuevo record de ventas.

Los altos precios internacionales de los commodities y las demandas comerciales de China, nuestro principal comprador de productos primarios, hacen que el campo mantenga su rol protagónico principal en el desarrollo de la economía.

China, el país con mayor índice de crecimiento mundial (superior al 10% interanual), incorpora anualmente unos 20 millones de sus habitantes a su clase media demandante de alimentos de calidad, lo que aumenta su precio, y lo seguirá haciendo por los próximos 10 años. Este factor de crecimiento beneficiará a nuestro país, que aún en el supuesto de menor rendimiento de la producción de soja por la falta de lluvias, tendrá asegurado un fuerte ingreso por exportaciones.

Por el lado de la construcción, el 2010 dejó un crecimiento interanual superior al 10%, e impulsó el crecimiento de industrias vinculadas a la producción de hierro primario.

Noviembre fue el mes de mayor crecimiento de esta industria, alcanzando un nivel de crecimiento interanual del 17,2%, y generando expectativas para los primeros meses del año próximo.

También se beneficiaron aquellos que venden insumos al sector: en comparación con igual mes del año pasado, se observaron aumentos cercanos al 30% en cemento portland y en asfalto, y de más del 20% en ladrillos huecos.

Las viviendas se han convertido en un instrumento de bajo riesgo para encauzar el ahorro interno, característica que será especialmente atractiva en el próximo año, cuando el crecimiento económico, los altos precios de las commodities y las bajas tasas reales de interés se combinen con un escenario de incertidumbre política y alta inflación.

Otras industrias, como la textil, que tuvo un crecimiento interanual de más del 10%, también acompañaron el crecimiento del mercado interno durante el 2010, a partir del consumo impulsado por la política económica.

Precisamente, el consumo privado y público, ha sido un fuerte motor de la actividad, y en ello tuvo mucho que ver la inflación. Desde esa perspectiva, la inflación generó dos claros ganadores, el Estado Nacional, y los sindicatos de mayor peso relativo.

El Estado porque se hace de mayores fondos al gravar la base imponible con nuevos niveles, y porque paga sueldos y a sus proveedores a un menor precio real. Por el lado de los sindicatos, aquellos con mayor peso obtienen mayores recomposiciones salariales, incluso por encima de la inflación, como ser los de la alimentación y los de comercio, en el marco de una puja distributiva.

Pero para el resto de la economía, incluido las personas, la inflación genera mayores costos.

La clave para mantener niveles razonables de rentabilidad durante el 2011, será optimizar los costos. Sin lugar a dudas, el mayor desafío de las empresas e industrias para este año.

Mercado Internacional

La Argentina enfrenta 2011 con un mercado internacional muy favorable. Por un lado, los buenos precios de las commodities y la liquidez internacional;  por el otro, la salida del default, el posible acuerdo con el Club de París y el canje del remanente de los bonos Brady resultan buenas noticias que pueden abrir puertas al financiamiento genuino de proyectos de inversión.

Las exportaciones registrarán un nuevo récord histórico, superando los US$ 75.000 M., motorizadas principalmente por la demanda creciente de Brasil y China. Aún en el supuesto de que la economía brasilera se desacelere, la economía china seguirá creciendo y compensará.

En un contexto de apreciación de nuestra moneda respecto del dólar, es de suponer que la relación de precios no afecte significativamente las exportaciones, ya que nuestros 3 principales mercados de exportación –China, Brasil y Europa-, mantienen un alto nivel de apreciación de su moneda respecto del dólar. Sólo una devaluación de la moneda en nuestro vecino país, podría alterar significativamente el intercambio comercial, particularmente en la industria automotor.

Como contrapartida, las importaciones en 2011 seguirán mostrando una buena evolución, y aumentarán cerca de 20% anual, por lo que también registrarán un nuevo récord.

El superávit comercial bajará en 2011, porque la elevada inflación, combinada con un tipo de cambio que se depreciará muy levemente, generará una importante pérdida de competitividad. Aún así, el saldo comercial mantendrá un superávit de más de US$ 10.000 M.

Economía Local

La actividad económica local está firme y se estima que terminó el año con un crecimiento de alrededor del 8,5 al 9% del PBI.

Este crecimiento puede encontrar restricciones en el mediano plazo debido a la falta de inversiones, en un contexto donde la capacidad productiva está llegando al límite, y constituye uno de los grandes problemas estructurales para nuestro país y un desafío inmediato.

El elevado nivel de utilización de la capacidad instalada que se registra actualmente, del orden del 84% según los especialistas, estaría repercutiendo en el nivel de producción de las industrias, generando tensiones en precios y afectando el superávit comercial por importación de insumos.

El elevado gasto público y el exceso de liquidez han ido recalentado la demanda agregada y, por lo tanto, las restricciones al crecimiento están del lado de la oferta; es decir de la capacidad de producción que presenta la economía.

Si tenemos en cuenta que en un año electoral es probable que el gasto público continúe expandiéndose, al tiempo que la oferta de productos y servicios sufra ciertas restricciones a su producción, existe el riesgo de un crecimiento de la inflación. Y si se le suma la volatilidad del escenario político y la desaceleración de la economía, un dólar estable y cada vez más barato por efecto de la inflación aumentará la salida de capitales.

Los supuestos macroeconómicos del Presupuesto 2011 –no aprobado por el parlamento- son discutibles, sobre todo por subestimar la inflación, dado su impacto en la medición del PBI nominal y la recaudación tributaria, permitiendo al gobierno la posterior reasignación de ingresos “extra”.

La tendencia para 2011 es una continuidad del modelo consumista-inflacionario de 2010.

Por eso, el crecimiento del PBI para el año próximo se estima en un 5% anual (según las consultoras especializadas), sostenido por el consumo, con exportaciones algo menos dinámicas que en el 2010 pero con buenos precios externos de commodities, y con una inversión que se podría desacelerarse por la expectativa pre-electoral, y por un clima de deterioro de confianza que se traduce en una fuerte salida de capitales, que en el 2010 habría sido de US$ 10.800 M.

Con tipo de cambio estable en el orden de lo presupuestado, y precios que, en el mejor de los casos, crecerán en el orden de 25% anual, no cabe esperar mayores cambios.

El rol preponderante que tiene el consumo como factor impulsor de la demanda, sustentado en una política económica orientada en este sentido, alcanza por ahora para compensar los efectos perjudiciales que la alta inflación tiene sobre el poder adquisitivo de los consumidores.

Con matices y por motivos diversos, los analistas económicos coinciden en identificar que serán 10 negocios los que marcarán el pulso económico en 2011: siderurgia, automóviles y motos, indumentaria, calzado, construcción, agro (maquinaria agrícola y maíz, sobre todo), biocombustibles, alimentos (en especial los de mayor valor agregado), electrodomésticos (en especial los electrónicos), y hotelería.

Sector Público

El comportamiento de las cuentas públicas nacionales ha sido muy favorable, debido a que la recaudación ha sido récord el corriente año, impulsado sobre todo por los impuestos externos como los derechos de exportación, lo cual es lógico debido al gran contexto internacional de nuestros productos. También han sido protagonistas, los impuestos como el IVA y Ganancias.

A lo largo de 2010, en tanto, la recaudación acumuló más de 409 mil millones de pesos, un 34% por encima de 2009 y un 16% más de lo presupuestado el año pasado.

Según estimaciones privadas, se proyecta que el ritmo de crecimiento registrado en los ingresos y gastos durante el año, suponen un superávit primario de $26.500 millones.

Sin embargo, estas cifras se estiman en base a considerar como recursos las rentas del BCRA, ANSES y los derechos especiales de giro. Si se dejaran de lado los recursos que la Nación recibe en dichos conceptos, el resultado fiscal claramente sería otro, y se registraría un déficit primario de $1.512 millones lo que implicaría 0,1 puntos porcentuales del PBI.

Aún así, las cifras de la recaudación son más que importantes, teniendo en cuenta que la perspectiva para el año próximo alientan la expectativa de un crecimiento de la recaudación en el orden del 13 al 16%.

Política Monetaria y Sector Financiero

 La base monetaria ha creció 26.5% en el último año, mostrando como el BCRA ha convalidado con emisión monetaria, la demanda de dinero generada por un crecimiento económico del orden del 8.5 al 9%, y un nivel de exportaciones excepcionalmente alto.

Sin embargo, la cantidad de moneda circulante conocido como M2 privado (efectivo más el dinero en cuentas corrientes y cajas de ahorro), aparece como la gran incógnita. La fuerte emisión de pesos por la compra de dólares, y la monetización de las ganancias del BCRA y de la ANSES, necesitan de herramientas de absorción de liquidez, que se aplican a cuentagotas.

En el primer caso, la emisión monetaria contra dólares de exportación, podría entenderse como una evolución normal de la economía, ya que existe como contrapartida el billete físico; en el segundo caso, la emisión de moneda se convierte en emisión ex purea lisa y llana, porque no tiene contrapartida en un billete físico sino en una ganancia contable, y tiene como propósito principal, solventar el aumento creciente del gasto público.

El tipo de cambio, creciendo 2.6% anual, consolida su apreciación real, que, en un esquema de integración mundial más amplio, sería superior. Pero con U$S 50 mil millones de reservas, el BCRA aparece como “el dueño de la pelota”, manejando a su antojo el valor del dólar.

La política de acumulación de reservas con destino al pago de deuda pública vencida, particularmente el año próximo al Club de París, completa el esquema con vista a un nuevo endeudamiento futuro, a mayor plazo y mejor tasa.

Con una inflación real del 25% anual, y tasas pasivas del 10% anual, muy negativas en términos reales, el dinero va al consumo, y con ello, realimenta la demanda agregada y ciertas inversiones que, con todo, no aseguran el crecimiento de largo plazo, y no alinea el crecimiento con una mayor productividad y competitividad de la economía, precisamente por reactivar producción para el mercado interno casi con exclusividad.

 

Nuestras Recomendaciones

Ciertamente, el consumo se ha transformado desde 2007, en el objetivo principal de la política económica, por encima de la inversión y las exportaciones. Y lo será por los próximos 18 meses.

Aún en un año electoral, las perspectivas económicas para el 2011 son razonablemente favorables para el mercado retail, particularmente en los rubros de electrónica y motos.

No hay presunción de cambio alguno en los principales aspectos de la economía hasta la finalización del mandato presidencial, más unos 3 meses de iniciado el siguiente. Todo esto, claro está, presumiendo que Cristina Fernández de Kirchner no sea reelecta en Octubre próximo…

Con estabilidad cambiaria, el otorgamiento de créditos para financiar consumo seguirá firme.

Un factor clave será la cantidad de cuotas de financiación, no sólo por una eventual variación del ritmo de devaluación del peso sino también por el alto impacto de la inflación en el valor de la tasa a aplicar. Plazos de hasta 18 meses no representarán un riesgo durante la primera mitad del año.

La pérdida de rentabilidad por incremento de costos será una constante, principalmente los vinculados al pago de salarios, que se extenderá al menos durante los próximos 2 años.

En el actual modelo de política económica, bajo el argumento de ganancias extraordinarias obtenidas durante los años del boom del consumo, el gobierno “empujará” a empresas e industrias a absorber una parte de la inflación, relegando una porción de sus resultados.

Con un mercado marcado por el incentivo al consumo, pero limitado por la inflación que afecta a las personas con ingresos fijos, que podrían “entibiar” las ventas en algunos rubros, trabajar inteligentemente los costos fijos y variables será la clave del éxito.

Apertura de nuevos puntos de venta, canales de comercialización no tradicionales, automatización y una mejora continua de procesos operativos, son algunos de los caminos a transitar durante la primera mitad del 2011. El objetivo: reducir los costos fijos por unidad de producto vendida.

Poner en marcha los proyectos de inversión en tecnología informática, puede ser uno de los objetivos más importantes para el 2011.

Sistemas obsoletos retrasan el crecimiento, crean rutinas de trabajo ineficientes, y limitan la cantidad y calidad de información disponible. Sistemas con tecnología avanzada, calidad funcional y dispositivos de generación de reportes, permiten mejorar y automatizar los procesos operativos, generar ahorros económicos y hacer eficientes las rutinas de control.

Crear nuestra sucursal virtual con su carrito de compras, es una inversión que no sólo permite reducir costos fijos a corto plazo, sino que asegura a la empresa un adecuado nivel de competitividad futuro. La web ha sido el canal comercial que más ha crecido en forma sostenida en los últimos años, y para algunas empresas representa su sucursal más importante.

Automatizar y optimizar la logística, es otra de las alternativas para reducir los costos.

Un Plan Anual de Compras, elaborado con la mayor precisión posible y fundamentado en condiciones básicas de eficiencia, permite reducir los costos fijos de la empresa.

Un Programa de Optimización de la Logística de Distribución, que tenga en cuenta la automatización y mejora de los procesos, la organización tecnológica de los depósitos, un eficiente plan de distribución y traslados, aseguran menores costos por unidad entregada.

Un eficiente Servicio Integral de Post-Venta, que tenga en cuenta el efecto negativo de las causas internas, a cadena de suministro, será imprescindible a la hora de ajustar los costos.

Estos son solamente algunos ejemplos para la reducción inteligente de costos, en los que hemos priorizado aquellos que configuran mejoras permanentes en la empresa.

Un estudio minucioso de la estructura de costos fijos y variables de la empresa, impulsará las acciones más adecuadas para alcanzar el objetivo de mantener nuestra rentabilidad.

 

Diciembre 2010 – Lic. Orlando Matti